El descenso de las ventas minoristas registrado en Canarias el pasado mes de abril sólo fue superado por los que afectaron a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que anotaron caídas del 40,6 y 49, 1%, respectivamente.

Esta pérdida de ventas en las islas provocó un descenso del empleo en el sector del 3,4 %, el segundo más alto, después de la bajada en un 6,3 % que registró la ocupación en el comercio minorista de Baleares, según los datos facilitados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Ya en marzo, la facturación de los comercios isleños se redujo un 20,9% interanual, un retroceso significativo teniendo en cuenta que el estado de alarma para frenar la pandemia por el coronavirus se aprobó el día 13 de ese mes. También entonces el retroceso en las islas superó significativamente la bajada nacional, del 14,5% interanual.

Esta evolución de los marcadores económicos confirman un mayor impacto de la Covid-19 en la Comunidad Autónoma de Canarias que se explica sobre todo por su alta especialización en el sector turístico, que generó el 35% del PIB en 2019. Una actividad que se mantiene prácticamente suspendida pese a que desde el pasado 11 de mayo se permite la apertura de los alojamientos turísticos en todo el archipiélago. Las restricciones impuestas en los viajes obliga al letargo del destino, y el comercio canario nota más que en ninguna otra región de España la ausencia de una población flotante de más de 300.000 turistas.

De nuevo en abril, el volumen de negocio de las tiendas minoristas, excluidas las estaciones de servicio, se redujo un 36,7% interanual.

En el conjunto de España, las ventas del comercio minorista cayeron un 31,5% interanual. Desde marzo, cuando las tiendas permanecieron abiertas la mitad del mes, la caída del comercio fue del 20,4%, descenso que afectó en especial a vestido y calzado, que se redujo un 60 %; el segmento con mayor volumen de ventas fue el de alimentación, cuya actividad cayó un 8,6%.

Este descenso contrasta con la subida del 8,4% que experimentaron en marzo.

En abril, señala el INE, se produjo una situación «inédita», ya que cerca del 46% de las empresas de comercio minorista estuvieron cerradas al público y sólo pudieron vender online, la primera vez que ocurre algo así.

Esto ha provocado un notable incremento del comercio electrónico, y las ventas de las empresas cuya actividad principal es el comercio al por menor por correspondencia o internet, como Amazon, creció un 52,9% respecto al mismo mes del año anterior.

Desde el mismo mes del año anterior, las ventas de productos no alimenticios también registran los mayores descensos (53,2%); las de equipo personal (vestido y calzado) bajan un 81,4 %, y las de equipo del hogar, un 59,1%.

Durante el estado de alarma, los consumidores han realizado preferentemente sus compras de alimentación en grandes cadenas, cuyas ventas crecen un 9,1 % en tasa anual, y grandes superficies, que han mejorado un 6,1%, en detrimento de las empresas unilocalizadas y pequeñas cadenas, cuya actividad ha caído 16,9% y un 8,2%, respectivamente.

En tasa anual, las ventas del resto de bienes descienden en todos los tipos de comercio, un 74,8 % en grandes superficies, y un 73,9% en pequeñas cadenas.

El INE cuantifica también el efecto del estado de alarma sobre el empleo en el comercio al por menor, que se ha visto diluido por la posibilidad de las empresas de acogerse a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), en el que su personal sigue formando parte de la empresa, y que ha bajado un 2,0 % en tasa anual.

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