Se llama Lisa Says Gah, su fundadora, Lisa Bühler, empezó con un blog en el que hablaba de firmas independientes, ahora las vende, y responde a una media de 1.000 pedidos al mes

 

 

Son muchas las influencers que dieron sus primeros pasos digitales con un espontáneo y personal Fotolog, así como las hubo que se quedaron por el camino (hola, Cory Kennedy); también muchas de las empresas que hoy triunfan –o no– en la red tienen sus orígenes en una tienda amateur en Ebay –véase el caso de Nasty Gal, una historia contada en una serie, Girlboss–. O en un blog, y ni siquiera hace falta ser de las pioneras. El caso que nos ocupa es este último.

 

 

Hace dos años, después de mudarse de Los Ángeles a San Francisco, Lisa Bühler decidió abrir Lisa Says Gah, una bitácora en la Red donde compartía firmas independientes que descubría, y a las que no podía quitar ojo. Hoy se ha convertido en una tienda online de éxito con una media de 1.000 pedidos al mes de todo el mundo, paradero de todas esas chicas cool que se mueren por un tacón sensato, siempre que provenga de una firma con historia –no necesariamente histórica, sino con algo que contar– ajeno a las redes del fast fashion.

 

 

Sus clientas son esas amantes del vintage que aprueban lucir marcas contemporáneas siempre que tengan un espíritu austero y sostenible. Entre las seleccionadas por Lisa están Mari GiudecelliMartinianoMaryam Nassir Zadeh y la española Paloma Wool. ¿Algo más en común? El diseño, que recuerda al del calzado de nuestras abuelas. Lo que en moda se ha llamado granny shoes. Mules, babuchas, sandalias con tacón medio o tipo guante. «También que la mayoría de estas firmas son propiedad de mujeres», añade Lisa, con quien hablamos para desentrañar el éxito de su proyecto. Ahora, siguiendo esa misma estética, ha creado una colección de zapatos propia.

 

Fuente:vogue.es

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