¿Lo mejor? Que existen varias versiones y una de ellas puedes encontrarla en tu armario de la infancia

 

 

Rescatar tendencias y prendas que llevamos en el pasado tiene un halo de atractivo difícilmente descifrable. ¿Es porque se continúa percibiendo cierto trasfondo de transgresión (controlada) en el hecho de mirar atrás cuando el resto del mundo corre acelerado? ¿Porque ver cómo se multiplican las posibilidades de creación de looks emociona? Quizás es por alguno de esos motivos, por ninguno o por ambos; la cuestión es que con la mente ya puesta en el entretiempo, le ha llegado el turno a las rebecas. 

El término con el que a partir de 1940 pasaron a conocerse los cárdigans de punto (gracias a la película Rebecca, de Alfred Hitchcock) promete volver a convertirse en casi tan ubicuo como probablemente lo fue en la infancia. ¿El principal motivo procedente de las pasarelas? El hecho de que Prada, en su colección de otoño-invierno 2017/2018, les otorgase un protagonismo de los que necesitan una segunda mirada, una vez superadas las plumas y los colores vibrantes. Los bordados y la paleta cromática hablan de una feminidad tan acorde a la cinta del siglo XX como a las más minimalistas que llenaban uniformes de colegio: las coordenadas (tejido mullido, manga larga, cuello redondo y botonadura visible) se mantienen imperturbables. 

 

 

Pero el titular de este artículo prometía una aprobación por parte de lasinfluencers, es decir, un manual de uso un poco más accesible que el pergeñado por Miuccia. De consumo rápido, sí, pero no por ello menos inspirador, tal y como demuestra Jeanne Damas (y Rouje). No es extraño detectar la prenda en el perfil de Instagram de la parisina con un look hiper concreto basado en jeansde tiro alto y tops ajustados, aunque también es válida la versión con falda,alpargatas y cesto. Vamos, la solución a los momentos en los que las temperaturas dejan de ser sofocantes y preludio al estilismo otoñal de Zara, que ya cuenta con varias decenas de rebecas diferentes en su web.

 

 

Carlotta Oddi es otra de las grandes defensoras de los cárdigans en su declinación boho; no obstante, Alanui es la firma que fundó junto a su hermano y que ha hecho de esta prenda el epítome de la estética de la italiana, quien comentó a Vogue.es que son las piezas más especiales de su armario. Sí, es cierto que aquí los botones se pierden en favor de solapas y flecos, pero la esencia se percibe.

 

 

No sería justo finalizar un texto sobre los cárdigans sin hacer mención a una de las influencers que de forma silenciosamente continua, los ha ensalzado durante años: Alexa Chung. La presentadora y ahora directora creativa de su propia línea, A, es tan aficionada a las rebecas como a los shorts vaqueros, un look que le es tan propio que incluso ha quedado plasmado en su primera colección.

 

 

Quizás el perfil bajo de la pieza, que entronca directamente con el cliché del estilo clásico y preppy, fomenten el prejuicio de ser demasiado formal o incluso anodina como para ser una alternativa digna al kimono o a las sempiternasbiker o chaqueta vaquera. Y, sin embargo, las pistas parecen hablar claro: he aquí una tendencia que, probablemente, abandone el anonimato parcial para convertirse en viral.

Fuente:vogue.es

 

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