Suma prendas que ya tienes en el armario y un poco de actitud y ya tienes la fórmula infalible.

Con los básicos, esas prendas que conforman el perfecto fondo de armario, se corre el peligro de caer en el plano de lo aburrido en tanto que políticamente correcto: tanta sencillez puede convertirse en una templanza que provoque bostezos visuales. Entonces, ¿por qué se les ha asociado en tantas ocasiones la palabra «inspiración»? Respuesta: por la sencilla razón de que 1) la tendencia vuelve a reivindicar a las pijas como lo más cooldel universo y 2) lo de toda la vida (con giros apetecibles) siempre termina funcionando, ya que por algo se ha mantenido inalterable a lo largo de los años. Por eso, contar en el arsenal de fórmulas efectivas looks clásicos y fáciles para ir a la oficina viene mejor que bien. 

Aunque minimizar el margen de error es la razón de ser de estas cinco propuestas, lo cierto es que también cubren un buen espectro de escuelas estéticas: la cuestión está en fijarse en los pequeños detalles y, quizás, variar algún accesorio para acercarlo más a un lugar o a otro. Dicho esto, toca apuntar o guardar en favoritos los looks que van a resolver (desde el prisma estilístico) la semana.

 

 

El de la camisa de seda y la falda midi

 La unión de dos prendas lady de manual darán, lógicamente, un resultado que se asocie con el lady más absoluto. Pero si en otras ocasiones se buscaría desesperadamente rebajar el tono gracias a zapatos y accesorios más casual, en la oficina (si apetece) puede asumirse el lujo de la redundancia.

 

El del jersey y el pantalón de traje (casi) a juego

Hay un 99,99% de probabilidades (sí, nos hemos inventado el porcentaje en pos de la retórica literaria) de que tengas estas dos piezas en tu armario. Así que unirlas es rendirse a la pura evidencia, al igual que añadir unos salones de punta fina y kitten heel para añadir feminidad. Eso sí, el toque maestro está en jugar con un único color y declinarlo para un total look.

 

 

El de cuello vuelto y blazer (en un tono inesperado)

Quizás colores como el rosa, el celeste, el rojo o similares no sean los más habituales en el armario, pero este look ejemplifica todo (lo bueno) que puede aportar al guardarropa: junto a vaqueros y jerséis de cuello vuelto crea el perfectoestilismo de tres piezas que siempre resulta efectivo.

 

 

El de la gabardina

Aunque las nude básicas hacen prácticamente el mismo efecto, una de acabado acharolado o de piel aumenta el factor sorpresa de unos vaqueros y unos kitten heels.

 

 

El del traje de chaqueta

A estas alturas, ya tendrás uno. O varios. Pero si todavía estás inmersa en la caza, los de pana y terciopelo en tonos azules o verdes profundos pueden ser una alternativa maravillosa a los negros o incluso de cuadros. La clave está en mantener los patrones clásicos y en maridarlos (cómo no) con camisas.

Fuente: Vogue

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