Las dos rebecas que importan este otoño son las de Selena Gomez

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No hacen falta más para crear una pequeña colección absolutamente versátil (y apetecible)

Quien avisa no es traidor”. El dicho popular se puede utilizar en mil y una situaciones diferentes y, ahora mismo, es aplicable al fenómeno de las rebecas. Sí, siempre han estado en los armarios de otoño-invierno, pero todo apuntaba (empezando por la colección de la temporada de Prada) que su resurgir estaba cerca. Y aunque los looks de las insiders comenzaron a incluirlos, quizás hacía falta la prueba definitiva de viralidad: que una celebrity decidiese hacer de ella su chaqueta favorita del entretiempo. Ese momento ha llegado y lo protagoniza (bien, muy bien) Selena Gomez.

¿A qué se debe el uso del calificativo así, sin más y de entrada? A que los looks de la cantante y actriz hacen gala de esa codiciada mezcla de simplicidad, un pequeño (o grande, esto sí que depende del ojo que observe) de sofisticación y cierta aura casual. Una fórmula casi alquímica que, a pesar de no ser especialmente sencilla de ejecutar, Selena ha hecho suya regalando 1) inspiración para los estilismos otoñales y 2) el modo de hacer que ‘lo de siempre’ parezca nuevo.

 

En realidad, la colección de rebecas de Gomez no puede consdierarse como tal, teniendo en cuenta que (públicamente) solo está compuesta por dos cárdigans. Dos. Ni uno más, ni uno menos. Y sí, el número podría haberse pensado mayor por las combinaciones en las que los ha lucido y el modo de uso de los mismos. Puro #inspirationgoals, vaya.

 

Primera forma de llevarla: de forma tradicional, abierta sobre la camisa o el vestido. La evidente, a la que todo el mundo recurriría, pero también la que permite que gran parte de la atención (por no decir toda) se centre en las piezas que conforman la base del look: lo mismo puede ser un vestido romántico (los de Rouje se han postulado como sus favoritos) o el sempiterno combo de blusa y vaqueros. A este respecto, cabe destacar que Selena parece haber dejado atrás la silueta pitillo en favor de la cropped flared y la recta y que las camisas siguen (al menos en algunos casos) la estela vintage y romántica de los vestidos, halo que parece estar haciéndose fundamental en su visión estética. 

 

Sin embargo, hay dos pequeños gestos que pueden cambiar si no todo, sí mucho del look. El primero es abrochar el botón inferior, ese que siempre se deja suelto, para que la rebeca adquiera cierta forma y se mantenga en su sitio en vez de moverse al caminar, llamando así la atención sobre él. El segundo, una revisión del ya conocido dejar que la chaqueta caiga por los hombros, siendo solamente uno el que quedaría al descubierto, como si la prenda quedase ligeramente holgada y se deslizase por el cuerpo. ¿El requisito fundamental? Que, aunque lo sean, ambos ademanes parezcan fruto del azar. 

 

Posdata: no nos hacemos responsables del incremento desmesurado de las ganas de hacerse con una rebeca que estos looks de Selena Gomez puedan producir.

Fuente: Vogue

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