El reinicio de la actividad económica en Canarias con motivo de la Fase 1 del plan de desescalada ha estado marcado por la apertura de las cafeterías con terraza y el pequeño comercio si bien la rama textil aún va rezagada a la espera de cerrar todos los protocolos de uso sanitarios.

«Nos sorprendió el ambiente, con muchas terrazas y los comercios más pequeños abiertos en Santa Cruz de Tenerife», relata a Europa Press la directora general de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, Lola Pérez, quien ha advertido también de «diferencias» entre los centros urbanos que se nutren de la población local y los turísticos, lastrados por la falta de visitantes.

Pérez señala que en los primeros días puede haber cierta actividad en la restauración porque a la gente «le apetece» después de casi dos meses de confinamiento en casa y además, desde el punto de visto psicológico, incluso, el cliente puede controlar mejor la distancia de seguridad. «Es un desahogo», comenta.

En ese sentido, comenta que entre los empresarios hay «voluntad» por abrir sus negocios pero muchos dependen de la tipología, ya que las condiciones sanitarias no son iguales para una tienda de ropa o calzado que una ferretería, que vende de manera directa.

«Hay más vida en las terrazas y el comercio está expectante», indica, resaltando también que hay que generar «más confianza» entre los clientes para poder «mover la máquina» y contribuir a la reactivación económica. «No queda otra que desescalarse», señala.

Pérez comenta también que muchos empresarios aún «tienen dudas» con la prórroga de los ERTE y por ello van a ver «como va la demanda» y abrir de forma escalonada porque al principio hay muchos gastos y pocos ingresos y hay que evitar verse «asfixiado».

En el caso del turismo, aunque se permite la apertura desde este lunes sin las zonas comunes, el cierre ha sido prácticamente total salvo algunas excepciones como un aparthotel situado en Costa Adeje o un hotel en el municipio de Candelaria.

El presidente de ATA Canarias, Juan Carlos Arricivita, ha comentado que se está empezando a abrir «poco a poco» y viendo como responde la demanda porque hay muchos gastos y en principio señala que el primer día ha sido «muy flojo» con algo más de actividad en las cafeterías que tienen terraza. ABRIR ES UN «DISPARATE» SI LOS COSTES SON ALTOS

No obstante, no oculta que «es un disparate» abrir determinados negocios que son muy costosos porque «no hay consumo» y tras un repunte de los primeros días por el efecto psicológico del confinamiento la actividad volverá a bajar, como pronostica que va a ocurrir con las peluquerías.

Arricivita reconoce que sí se ha advertido movimiento en las calles comerciales pero con «mucha gente de paso que mira y se va».

De acuerdo con las medidas actualmente vigentes se permite un máximo de 10 personas por mesa o agrupaciones de mesas, respetándose la distancia mínima de seguridad interpersonal y han de garantizarse las adecuadas medidas de higiene o prevención.

Los establecimientos deberán proceder a la limpieza y desinfección del equipamiento entre un cliente y otro.

Asimismo, deberán elegirse mantelerías de un solo uso si es posible, y si no lo es deberá evitarse el uso de la misma mantelería con distintos clientes. Igualmente, se evitará el uso de cartas de uso común, optando por el uso de dispositivos electrónicos propios, pizarras, carteles u otros medios similares. AMPLIACIÓN DE TERRAZAS

Deberá ponerse a disposición del público dispensadores de geles hidroalcohólicos o desinfectantes con actividad virucida en la entrada del establecimiento o local y la ocupación máxima de los aseos por los clientes será de una persona, salvo supuestos de personas que precisen asistencia, en cuyo caso también se permitirá el uso por su acompañante.

Además, habrá que limpiar y desinfectar los referidos aseos, como mínimo, seis veces al día.

También eliminarán productos de autoservicio como servilleteros, palilleros, vinagreras, aceiteras u otros utensilios similares y que los elementos auxiliares del servicio, como la vajilla, cristalería, cubertería o mantelería, entre otros, se almacenarán en recintos cerrados y, si esto no fuera posible, lejos de zonas de paso de clientes y trabajadores.

En el caso de Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, los locales podrán solicitar al Ayuntamiento la ampliación de la superficie destinada a terraza, respetándose, en todo caso, que el incremento de mesas cumpla con la proporción del 50% entre mesas y superficie disponible, con el consiguiente incremento proporcional del espacio peatonal en el mismo tramo de la vía pública en el que se ubique la terraza.

Esta autorización estará condicionada al espacio físico disponible de la ubicación de la terraza, garantizándose las normas de tránsito de los peatones.

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